Home

Genio eterno

Tal día como hoy, hace más de 160 años, moría Fryderyk Franciszek Chopin (Zelazowa Wola, Polonia, 1 de marzo o 22 de febrero de 1810 – París, Francia, 17 de octubre de 1849).

Vals No. 9, Op. 69, “L’adieu”. Intérprete: Álvaro Ortega Luna

Si bien no hay certeza de su fecha de nacimiento, sí existe unanimidad en considerarle un genial compositor.

A su familia debemos agradecer su gusto por la cultura y, en particular, la música, puesto que alguien con la sensiblidad musical natural que Chopin poseía necesitaba crecer en un entorno en el que esto fuera entendido, apreciado y fomentado.

Niño precoz –al igual que Mozart, a quien admiraba–, compuso su primera obra con siete años, cuando casi ni sabía escribir y, por ello, tuvo que pedir ayuda a su padre. A los ocho años ya ofreció su primer concierto de piano.

Nacido en pleno Romanticismo, su vida refleja esta situación. Amaba profundamente a su patria, hasta el punto de que, cuando es informado de la invasión de Polonia por los soldados rusos, la exaltación que le produce la noticia le lleva a enfermar. Habiendo abandonado su país siendo aún casi un niño, vive en un exilio permanente toda su vida, vagando por distintos países europeos. Sin llegar nunca a ser plenamente feliz, su existencia es como una partitura que evoca momentos de tristeza, nostalgia, pesadumbre y dolor. De salud quebradiza, encontrará una muerte temprana a los 39 años –suele hablarse de tuberculosis, aunque en los últimos años existen teorías que lo contradicen–.

Si bien recibió clases de música desde su más tierna infancia, éstas nunca vinieron de la mano de pianistas profesionales –con excepción de algunas lecciones irregulares de Wilhelm Würfel–. Sin embargo, Chopin concebía el piano como parte de sí mismo: “Dejad que sea lo que debo ser, nada más que un compositor de piano, porque esto es lo único que sé hacer”. Y este instrumento, tan dulce como fuerte, fue capaz de hacer expresar sus mejores sentimientos a alguien tan seguro de sí mismo que no quiso ser alumno ni imitar a los más ilustres pianistas de su época, alguien que sabía que existía un camino para él que le convertiría en uno de los más grandes. Aunque, como suele ocurrir, el dinero que obtuvo con su música apenas le dio para malvivir.

En sus primeros viajes a Viena, cuando él solo era una figura “exótica” que llegaba para ofrecer un concierto, fue capaz de dejar admirada a la alta sociedad vienesa. Sin embargo, cuando pretendió instalarse allí todo el mundo le dio de lado, como si el talento de una persona dependiera del lugar de nacimiento o residencia.

En París, teniendo como público a Mendelson y Liszt, deslumbró a la ciudad del arte y la cultura. Pese a ello, era incapaz de mantener el aplomo necesario para ofrecer un gran concierto y el público le aterraba. Prefería algo más intimista y cercano, donde la gente fuera capaz de apreciar su sensibilidad y la delicadeza de sus obras, de entenderle en lugar de admirarle.

Poco tiempo antes de morir les dijo a sus amigos: “Encontraréis muchas partituras, más o menos dignas de mí. En nombre del amor que me tenéis, por favor, quemadlas todas excepto la primera parte de mi método para piano. El resto debe ser consumido por el fuego sin excepción, porque tengo demasiado respeto por mi público y no quiero que todas las piezas que no sean dignas de él, anden circulando por mi culpa y bajo mi nombre”. Afortunadamente para todos los que le admiramos, la obra de este excepcional compositor ha trascendido más de un siglo después de su muerte y será algo que se mantendrá para perpetuar eternamente la genialidad de su autor.

La estela continúa

Estamos acostumbrados a relacionar la música clásica con siglos pasados y nombres como Beethoven, Bach, Schubert, Mozart, Vivaldi o el propio Chopin nos trasladan a otra época, algo que, creemos, no ha tenido continuidad en nuestros días. Así mismo, pensamos que, al ser calificada de culta y elitista, este tipo de música es más propia de un sector reducido de la sociedad. Y, también, es bastante normal considerar que los jóvenes, hoy en día, se encuentran más interesados por otros sonidos más actuales.

Como bien decía el filósofo alemán Henry Keyserling: «Generalizar siempre es equivocarse».

la foto (1)

Álvaro Ortega Luna, en exclusiva para HomoCultum

Álvaro Ortega (23), comenzó sus estudios de piano a los nueve años de edad. En el año 2003, obtuvo la calificación máxima en la prueba de acceso al Grado Medio en el Conservatorio Profesional de Música Amaniel. Con intención de perfeccionar su técnica, ha recibido clases magistrales de Rita Wagner, Leonel Morales, Diego Cayuelas, Alexander Kandelaki, Mariana Gurkova, Claudio Martínez-Menher, Ana Guijarro y Mikhail Voskresensky, entre otros. Ha finalizado sus estudios de Piano y Pedagogía en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, con el catedrático Julián López Gimeno.

Su juventud contrasta con su experiencia, puesto que ha obtenido diversos galardones, entre los que destacan una Mención de Honor en el Concurso Intercentros de Hazen y un segundo puesto en el Premio Amaniel. En el 2006, formó parte de la Banda Sinfónica de las Escuelas Municipales de Madrid, bajo la dirección de Miguel Guerra, actuando en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid y en el Auditorio Mira Teatro de Pozuelo de Alarcón (Madrid). En el año 2009, fue seleccionado como solista por la Orquesta Sinfónica del Conservatorio Profesional de Música Amaniel. Recientemente, ha colaborado con la Orquesta de Cuerda del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, ofreciendo conciertos en Madrid y en el Palacio Euskalduna de Bilbao y ha participado en el Festival Musika-Música 2013.

Forma parte del Dúo Karal, con el que ha realizado varios recitales por Castilla – La Mancha, recibiendo estupendas críticas por parte de los medios de comunicación.

 

Mª Belén Cañizares // Toledo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s