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Room 13: una historia de blues

Jimmy Barbatán nació el 2 de Julio de 1981 y desde muy pequeño tuvo muy clara su vocación:

“Yo quería ser como Pepe Martín, el gran Conde de Montecristo. Él era un poco el espejo de lo que quería ser de mayor”

Y esa tierna claridad de ideas, le impulsó a subirse a un escenario con tan solo once  años para participar en la ópera-rock Los Miserables, en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid. De entrada como un juego, sin la necesidad que te viene impuesta por los años.

Desde entonces hasta hoy  ha ido engordando currículum con cine, series de televisión, novelas, cortometrajes guiones, más discos, numerosas colaboraciones en prensa, radio… y actualmente se encuentra inmerso en la presentación y promoción de su último trabajo Room 13.

Con él se cumple la excepción que confirma la regla: Aprendiz de mucho, maestro de nada. Continuo aprendiz, que roza lo magistral en cada empresa que lleva a cabo.

Y por si fuera poco poseer talento para desdoblarse en múltiples facetas de la farándula, es un artista accesible que te da todo tipo de facilidades y eso, en el noble arte de la información, es de agradecer.

Martes, doce del mediodía. El camino de Jimmy y el mío se cruzan en un encuentro verbal.

 HC (HomoCultum):  El género humano tiene la absurda costumbre de catalogar, organizar o clasificarlo todo. Sé que eso a ti no te hace demasiada gracia. Por tanto, sin etiquetas ni subtítulos bajo el nombre: ¿quién es Jimmy Barnatán?

 JB (Jimmy Barnatán): Pues Jimmy Barnatán es un tipo majo que canta blues, y escribe, y actúa…que necesita expresarse y utiliza distintos canales para una misma necesidad de expresión.

HC: Comenzaste arriesgando desde pequeño. Apostar por una ópera rock en España, a comienzos de los 90 era arriesgar mucho. Y ahora con tu nuevo trabajo vuelves a hacerlo. Room 13 podría ser tanto tu tercer disco, como otro de tus guiones, un nuevo corto, o incluso tu tercera novela porque mezcla un poco de todo. ¿Cómo surge la idea de abrir esa habitación?

JB: Yo escribí el guión… que luego han interpretado Adriana Ugarte, Álex Angulo y el Gran Wyoming. Lo escribí una noche, imagino que un poco contento de bourbon… pensando en hacer no sé exactamente el qué… buscaba personajes que tuvieran los pilares que para mí tiene el blues: nocturnidad, nostalgia, sensualidad y sexualidad… incluso que fuesen un poco cómicos como el barman que interpreta Wyoming.

Más tarde hablando con Javier Escudero, el productor del disco, la idea tomó la forma definitiva.

Aparte quería hacer un pequeño homenaje a la radio, algo a lo que me he podido dedicar durante estos últimos años. Es apasionante, en cuanto te pica el veneno de la radio no puedes salir.

Pero no he inventado nada, me he ido a la radionovela americana de los años cincuenta y sesenta intercalando dentro del disco música y  radiosecuencia.

HC: Y el número 13. ¿Superstición?

JB: El 13 es un número que es casi un símbolo pictórico. Cuando ves un 13 algo te mueve por dentro. Para mí siempre ha sido un número de buena suerte. En otras tradiciones, que no son estrictamente la católica, es un número positivo. Más que el número en sí, visualmente tiene mucha fuerza, incluso más que el 69 ¿no?… aunque un 69 de vez en cuando tampoco está mal.

HC: Jijiji… (risa estúpida y rubor en las mejillas). Cambio de tercio…

Dentro del disco encontramos la figura del demonio, o ese lado oscuro que todos tenemos. ¿Te peleas con tu puerta trasera, o convives en total armonía?

JB: Yo suelo pelearme con mi lado oscuro bastante. No estoy clínicamente diagnosticado como un tipo bipolar, pero igual es porque no he encontrado el médico apropiado. Todos tenemos un lobo dentro, una parte oscura con la que luchar y eso está bien.

HC: En la pista Una copa de sueños rotos, hay una frase que el barman te dice: “…el diablo gasta tambores de guerra, el diablo siempre gana”. ¿Siempre gana?

JB: El diablo lamentablemente suele ganar siempre. No hay más que abrir los ojos y ver un poco el mundo que nos rodea. No es que dios sea la perfección, desde luego,  pero si entramos en el juego dios-diablo está visto que hay un mal continuo y un poso de dolor en nuestra sociedad que suele ganar. No hay más que leer los periódicos, si uno se levanta con un buen día es mejor no leerlos. Ese es el diablo que se mete en nuestras vidas y nos la jode, en nuestros días, en nuestra cotidianeidad.

Continuamente vemos casos de injusticias, pero ya más allá de las injusticias típicas del hambre en África, injusticias a pie de calle en un momento tan complicado como el que estamos viviendo en las cosas más primarias: desahucios, suicidios, política…y centrándonos un poco más en el mundo de la cultura, que para mí es básico para que una sociedad funcione, en este país estamos viendo un montón de oscurantismo igual o peor que en otra época no muy lejana en tiempo (habla de un innombrable por lo tanto, no nombro).

HC: Parafraseando a Jim Morrison, que forma parte de la banda sonora de tu vida, tú qué harías: ¿planearías un asesinato o iniciarías una religión?

JB: …pues hombre, igual un asesinato selectivo. (Ríe, y da al traste con cualquier duda acerca de la veracidad de la respuesta).

No, yo sabes qué… no haría ninguna de las dos cosas. Iniciaría una revolución directamente.

HC: Pero estamos poco receptivos para aceptar la invitación a revolucionarnos, ¿no crees?

JB: Sí, ¿no? La cosa está un poco plana ideológicamente hablando, esa debe ser otra victoria del diablo.

HC: Volvamos a tu profesión.Una de las herramientas que utilizas para llevarla a cabo son tus cuerdas vocales.

Esa voz, que empasta a la perfección con el jazz o el blues: ¿venía de fábrica o la has ido puliendo a golpe de bourbon y nicotina?

JB: … hombre, yo creo que se debe de haber ido forjando a base de whisky y nicotina. Pero bueno, yo me he educado escuchando esta música, desde que era muy pequeño escuchaba discos de blues que ponían mis padres. Sonaban en el tocadiscos  Duke Ellington, Lara Fitzgeral, Lionel Hampton… esto y mis largas temporadas en EEUU, en Nueva York, pues han ido forjando mi voz y mi obsesión un poco con la imaginería americana, pero de una manera muy natural, no hay nada impostado.

HC: Como no se debe llorar por la leche derramada… hoy, que la industria del cine, la televisión, la música, la prensa… tal como la conocíamos desaparece y tenemos que adaptarnos a otras formas de hacer y dar a conocer nuestro arte sin una lágrima. ¿Crees que ésto es beneficioso o, paradójicamente, significa un paso atrás?

JB: Yo creo que la Red, como un cuchillo tiene dos caras, dos lecturas. Una muy negativa que es convertir casi  en gratuito tu trabajo. No olvidemos que hay mucha gente que vivimos de esto. Lamentablemente no tengo un oficio manual, no soy ni carpintero ni fontanero, ya me gustaría también además de…Yo vivo de lo que escribo, de lo que canto, de lo que dirijo… y si mi trabajo se abarata y se pretende decir que tiene que ser gratuito pues no. Crear una herramienta para robarlo, no. Ahora bien, además de ese punto nefasto tiene lo maravilloso de darte la posibilidad de llegar donde quieras y puedas.

Como nos ha pillado esta eclosión, como crisálida absoluta de la Red hay que aprender a convivir con ello y a saber utilizarlo para que sea positivo tanto para el usuario como para el artista.

HC: Y para quienes siguen aferrándose a la nostalgia de los olores o las sensaciones de un directo ¿dónde podemos encontrarte?

JB: Pues ahora mismo estamos inmersos en plena Room 13 Week en Santander. comenzamos ayer lunes 14 con una rueda de prensa, hoy martes 15  recorreremos las  calles de Santander en una caravana de bicicletas que contará con etapas donde interpretaremos temas del disco, el miércoles una lectura de mis dos novelas Atlas y New York blues, con el escritor y periodista cántabro Álvaro Machín, el jueves presentamos en El nido del Cuco, en la calle Castelar un cócktel que lleva el nombre de Room 13  donde hablará Javier Quintanilla un bartender muy reconocido y galardonado. El viernes a las 21.30 haremos la presentación oficial en la sala Black Bird , que continúa el sábado con una fiesta muy macarra dedicada al blues, jazz, rock, (ambas entrada gratuita), y el domingo como fin de fiesta los Pájaros del Swing y yo interpretaremos distintos temas de swing.

La siguiente parada de Room 13 será el día 30  en la sala Penélope de Madrid. Y después conciertos, y conciertos y conciertos… casi hasta final de año.

La verdad, es que estoy muy agradecido con la generosidad obtenida en respuesta a estas cuatro semanas que lleva el disco funcionando.

 

Podéis comprar el disco online, esperar hasta octubre para adquirirlo en tiendas, o soñar con uno de los 700 vinilos de 180 gramos que salen en una  edición limitada para románticos que quieran disfrutar del ritual que según el artista lleva implícito.

Jimmy presume, entre otras cosas, de elaborar cócteles cojonudos y doy fe.No hay más que ver la fabulosa mezcla que ha hecho de sí mismo.Él es un cóctel magnífico.

Enlaces de interés:

Jimmy Barnatán

                                                                                                                                                Nuria González // León

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2 pensamientos en “Jimmy Barnatán

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