Home

Educando en el arte

Fantasmagorías  y Somos espacio son dos de las actividades didácticas infantiles que se llevan a cabo en el Museo de Arte Contemporáneo de Gas Natural Fenosa en A Coruña. Ambas están basadas en la exposición El espíritu del lugar, formada por treinta obras paisajísticas.

IMG_0220

Taller Fantasmagorías / Foto: MAC

A través de los juegos, Fantasmagorías se centra en el espíritu y pretende trasladar a los niños de entre cuatro y siete años al momento del nacimiento del cine y a la inmaterialidad de las imágenes en él proyectadas. Por su parte, Somos espacio presta atención al espacio, tanto el que nos rodea como el nuestro y está pensada para colegiales de ocho a once años.

Hablamos con Jorge Núñez, coordinador del Departamento de Educación del museo sobre ambos talleres y su preparación.

¿Resulta una experiencia positiva?

Trabajar con niños a edades tan tempranas es un placer, porque llegan libres de los prejuicios y malentendidos que, con tanta frecuencia, distorsionan la forma en que los adultos percibimos la contemporaneidad artística.

En cualquier caso, estamos atendiendo una demanda real de los centros educativos. Sea por la creciente competencia entre escuela pública y privada, por la mayor motivación del profesorado en las etapas iniciales del sistema educativo o por cualquier otra razón, lo cierto es que cada vez se hacen más salidas con alumnos de Infantil y Primaria, y menos con alumnos de ESO y Bachillerato. Y, lamentablemente, la oferta de actividades educativas para niños de corta edad, al menos en el terreno del arte contemporáneo, es todavía bastante pobre.

A esas edades tan tempranas, ¿los niños suelen mostrar interés? ¿Es difícil mantenerles centrados en el tema?

A esas edades, los niños muestran interés por casi por cualquier cosa. Lo difícil no es captar su atención, sino retenerla durante el tiempo necesario para la construcción de algún tipo de aprendizaje. En este sentido, nosotros apostamos por una reducida duración de las actividades, por la exposición reiterada de conceptos simples con palabras simples y por una adecuada dosificación de estímulos sensoriales.

Fantasmagorías se remonta al nacimiento del cine y a lo que sintieron los primeros espectadores. ¿No resulta difícil, puesto que, precisamente, estos niños han conocido muchos más avances a una edad más temprana, conseguir que algo les llame la atención?

La pregunta se apoya en una suposición ampliamente extendida, pero que necesita una urgente revisión: es cierto que, en este momento, los niños tienen acceso a tecnologías que sus padres no hubiesen podido siquiera imaginar cuando tenían la misma edad, pero nada parece indicar que les esté volviendo más “espabilados”. De hecho, cada día constatamos que se les puede sorprender con enorme facilidad. Tal vez porque, cuanto más fácil es el manejo de un dispositivo audiovisual –la claridad gráfica de sus menús, la rapidez con la que responde a las órdenes del usuario–, más impenetrable es su interior y, por lo tanto, más difícil resulta comprender cómo funciona en realidad. De manera que destripar las cosas –algo que, en nuestra infancia, todos hacíamos con absoluta naturalidad– supone para ellos una especie de revelación.

Los educadores del MAC somos casi unos advenedizos en estas cuestiones de la deconstrucción tecnológica. Pero si habláis con gente que lleva años enfrentando a los niños con el cine y la fotografía tradicionales –como Ese 8 Cinema en Coruña, Espacio Rojo en Madrid o Salvi Vivancos en Murcia–, estamos seguro de que os dirán lo mismo.

IMG_0227

Taller Fantasmagorías / Foto: MAC

¿Estos talleres están impartidos por pedagogos?

Curiosamente, los dos miembros permanentes del departamento educativo del museo tenemos una licenciatura en Historia del Arte. Nuestra formación como educadores viene de nuestros estudios de postgrado y, sobre todo, de más de una década de experiencia profesional en este campo. Además, contamos con el constante asesoramiento de los profesores que hacen uso de nuestras actividades, y con la colaboración de alumnos en prácticas de diversos perfiles formativos.

Tanto Fantasmagorías como Somos espacio son talleres que parten del arte, puesto que tienen como inicio una exposición, pero su fin ¿es más educativo que artístico? ¿O, quizá, es una forma distinta de aproximarse al arte?

A ciertas edades, cualquier disciplina que pongamos al alcance de un niño tiene –o debería tener– una misma finalidad: ayudarle a entender el mundo por medio del placer del juego. En lo referente al arte, queremos aprovechar su enorme potencial para la creación de significado y para la expresión de disensiones. De manera que sea al mismo tiempo, y sin diferenciación posible, el medio y el fin de nuestra acción educativa.

¿Cuánto tiempo conlleva la preparación de este tipo de actividades y cómo se gesta la idea? Es decir, ¿cuál es el proceso seguido para, desde una exposición como El espíritu del lugar, con paisajes, conseguir crear unas actividades tan dispares?

A los niños de 5 años, y por extensión a sus profesores, les traen sin cuidado las vanidades del mundillo artístico. Lo que sí les interesa, y mucho, es que las actividades se mantengan en vigor durante la mayor parte del curso, para poder prepararlas en el aula, planificar con tiempo la visita y, en muchos casos, buscar recursos para costear el transporte. Y eso solo es posible si trabajamos con nuestra propia colección.

En cuanto al proceso, es realmente apasionante. Sobre todo porque los educadores del MAC somos los únicos responsables de todas sus fases, desde la inicial tormenta de ideas hasta el tratamiento estadístico de los cuestionarios de evaluación, pasando por el diseño de materiales y herramientas o la adaptación a las necesidades concretas de cada grupo de participantes. Y esta apabullante diversidad de tareas nos mantiene muy despiertos, obligándonos a reciclar constantemente nuestros conocimientos.

En el caso de Fantasmagorías, la idea original viene de muy atrás. Tal vez de hace un año, cuando empezamos a tunear linternas para convertirlas en proyectores. Después de algunos ensayos fallidos, este verano adquirió su forma definitiva.

IMG_0239

Taller Fantasmagorías / Foto: MAC

Estas actividades se podrán disfrutar hasta el fin del curso escolar, el próximo mes de junio.

Mª Belén Cañizares // Toledo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s