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Joan Miró el camino del arte

Muy pocos conocen la admiración que el genial pintor catalán sentía por la cultura y el arte japonés. Miró, como muy bien nos explica en esta cálida entrevista la profesora Pilar Cabañas Moreno, viajó en dos ocasiones al país nipón, en el cual cosechó parte de la inspiración que luego llevaría a sus obras. El libro La fuerza de Oriente en la obra de Joan Miró (2000), recogió todas sus reflexiones en torno a este tema. Miró, querido por muchos, mal interpretado por otros, fue uno de los mayores exponentes del arte del siglo pasado, cultivó tanto la pintura como la escultura, la cerámica, el grabado… Pilar Cabañas profesora titular del departamento de Historia del Arte III de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid, ha dedicado su último libro a desgranar cuáles fueron sus planteamientos creativos, cómo entendía el dolor en su obra, cómo la concentración y la introspección no puede faltar en la creación, o cómo la participación de otros artistas en el proceso creativo no merma la personalidad de la obra, sino que la potencia.

Foto: Portada del libro

Foto: Portada del libro

Joan Miró el camino del arte, un libro en el que vamos a descubrir otra mirada de Miró, nos puedes comentar ¿qué podemos  descubrir en este libro,  después de tanto como se ha hablado de Miró?

Nos encontramos, con Miró como persona y por otro lado con su alma de artista. Con frecuencia como historiadores nos centramos en el estudio de la biografía, de sus obras de su evolución, pero no entramos a ver cuáles son las motivaciones que a este artista o a este otro le llevan a plantearse la creación, a realizar verdaderos sacrificios en su vida personal y profesional. Entonces, me surgió el interés por desgranar lo que esto había sido para Miró, y de algún modo, ver si para el artista, esta trayectoria profesional, se convertía en un camino, llamémoslo de perfección. Quizá el estar siempre muy metida por mi formación en el mundo de Asia Oriental me inclinaba a ello: el camino del té, el camino de la espada… el camino del arte.

En el caso de Miró realmente habría sido el camino del arte el que le habría ido llevando a dar toda una serie de pasos en los que se mezcla lo  profesional y también lo personal. Las vivencias personales le llevan a dar pasos en el ámbito artístico y al revés, su comprensión del mundo y de las cosas a través del arte, le llevan a avanzar en el terreno personal. El recorrer junto a él cada uno de los capítulos, cada una de sus experiencias, nos hace ver que el arte es un medio espiritual puesto al alcance del hombre para su desarrollo interior.

Sri Aurobindo, un filósofo indio, decía que el arte más elevado es aquel que, en virtud del uso inspirado de formas significativas e interpretativas, abre las puertas selladas del espíritu. Después de haber hecho este recorrido junto a Miró, creo que es totalmente cierto.

Por ejemplo, ante conceptos como Morir para dar belleza, que es el título de uno de los capítulos, realmente te adentras en lo que para él suponía la creación. No es simplemente dar un brochazo o no, nada sale en la obra de un modo gratuito, hay renuncias, sacrificios, todo requiere un esfuerzo, incluso de negación a uno mismo.

Joan Miró es uno de los artistas que levanta pasiones a favor y en contra, y muchos no entienden su arte, ¿para esas personas, si nosotros leemos este libro, vamos a descubrir cuestiones que siempre nos hemos planteado del autor, porque a veces no entendemos su obra, todo esto lo vamos a poder descubrir poco a poco?

Poco a poco lo vamos descubriendo. Miró tiene una trayectoria en la que parte de los movimientos que en ese momento estaban en apogeo, de hecho, el cubismo, el fauvismo, tienen una influencia en su primera obra. Después nos encontramos con obras de los años veinte muy detallistas, pero poco a poco vamos viendo como lo superfluo va desapareciendo de su obra, y de alguna manera, esto responde también a un camino interior realizado, donde uno se centra en lo esencial, donde uno quiere ir al fondo de la pintura, de la expresión, y donde a veces una línea puede decir mucho más que una representación completa de una persona. Entonces el escapar  de la figuración, incluso el renunciar a sus propios símbolos, tiene una razón de ser detrás y es comunicar a través de la sensibilidad sin que pase por el intelecto. El intelecto se agarra a la figuración, nos atrapa, dificulta nuestra comprensión del mundo a través del conocimiento intuitivo. Es muy frecuente escuchar, «qué simple esto, esto lo hace mi niño», o «esto lo hace cualquiera», pero claro, esto es muy fácil de hacer una vez que ya lo has visto, después de que alguien ha trabajado un determinado modo de expresión. Esas obras, aparentemente tan simples de Miró, requieren además una contemplación directa, y esto es algo que yo pido a mis estudiantes de la universidad. Hay que ver las obras directamente, porque cuando las vemos en fotos, éstas pueden ser buenas o malas, pero ninguna te da la calidad y sugerencias de los fondos, o las transparencias. Pero eso, cuando nos enfrentamos a la obra, dejando de lado la razón, puede llegar a conmovernos. Sé que es un pintor amado por unos y no entendido por otros, pero creo que esta aproximación puede darnos algunas claves.

Es una aproximación con un lenguaje, podemos decir, sencillo pero a la vez nos da unas pinceladas precisas de lo que es Miró y todos estos aspectos de su creación.

Yo la verdad, siempre intento escribir de un modo que lo pueda entender cualquiera, y al mismo tiempo que los especialistas sientan que es una aportación rigurosa y documentada. De hecho, recuerdo que hace tiempo di a leer el manuscrito a una de las conservadoras de la Fundación Joan Miró de Barcelona, y me dijo: «Yo creo que cuando uno lo lee, siente aún más ganas de saber de Miró». Y ella está sumergida día tras día en Miró. Con lo cual me llenó de ánimo para seguir adelante y buscar que lo publicaran. Si a alguien como ella, el leerlo le había generado el interés de  saber más, pues bueno, había que seguir adelante.

No es el único libro que Ud dedica a Joan Miró, el arte oriental, también ha sido de alguna manera, en el que se ha basado otro de los libros dedicados a este artista. ¿Es un entusiasta de todo lo referente a la Cultura Asiática y Oriental?

En realidad mi entrada en la obra de Miró fue a través de Japón, esto puede parecer un poco loco. Yo estaba con mi especialización en Arte Japonés, pero al mismo tiempo trabajando en el mundo artístico contemporáneo. Fue la retrospectiva sobre el autor que se celebró en el Museo Reina Sofía en el año 93 la que llamó mi atención. Contemplando su obra, ésta me recordaba mucho al mundo oriental, y entonces empecé a escarbar para saber si Miró había estado en Japón o no y encontré que había estado en dos ocasiones. A partir de ahí comencé toda una investigación recogiendo fuentes, documentación de aquellos viajes, y cada vez me parecía que su obra, estaba más en consonancia con el espíritu oriental, de hecho sus creaciones gustan mucho en Japón. De alguna manera, hay una afinidad entre su obra y el mundo japonés. La idea del signo, la idea del poema y la pintura unidos, la idea de la simplicidad, el más con el menos, y bueno, que Miró cuando comienza  a estudiar en Barcelona encuentra la ciudad en plena fiebre del Japonismo, de manera que él incluso cuando viaja a Japón le confiesa  a uno de los periodistas que le acompañaba que había tenido un diccionario de signos. Con lo cual  esto nos da una idea de hasta qué punto estaba familiarizado con el signo, que en realidad es lo que siempre observamos en gran parte de las pinturas de Miró. Admiraba mucho la caligrafía, el gesto, ese pictograma, que no es solamente el signo, sino toda una idea, una idea visual, porque tú ves el signo y es montaña o es ola o es agua, entonces solo viéndolo, sin leerlo, sin pronunciarlo, tienes ya la idea dentro. Es más sencillo después ver esos lagartos de Miró, o esos árboles con oreja, que en realidad son la naturaleza que te está escuchando.

¿De dónde surgió ese entusiasmo suyo por todo lo referido a la Cultura Oriental?

Cuando estudiaba en la facultad yo hice Geografía e Historia, y tenía una asignatura que nos impartía la profesora Carmen García-Ormaechea. Nos invitaba a sumergirnos en Oriente, y a mí me pareció que era un modo de dilatar nuestra mirada, en el sentido de ver que hay otras culturas que se plantean las cosas de distinta manera, que mientras nosotros por ejemplo construimos palacios en piedra para que duren toda la vida, otros los construyen en madera por muy distintas razones, e incluso los renuevan periódicamente. Para mí fue sobre todo este descubrimiento, que no todos tienen por qué pensar igual, o regirse por los mismos valores. Y es que esto en el arte ¡se ve tan claramente! Sus producciones son distintas, ni mejores ni peores. Aprendí que la pintura a la tinta china puede transmitir tanto como la Venus en el espejo de Velázquez, y que todo es igualmente válido. Para mí fue como dilatar el corazón y ver un mundo más grande, más rico y variado, más hermoso, porque tantas veces nos miramos el ombligo y no vemos más allá de nuestras fronteras mentales.

Hay muchas personas que no entienden como la docencia puede influir en la cultura, desde su experiencia ¿cómo puede relacionarse la docencia con la cultura?

Hombre, yo creo que la docencia lo que tiene que hacer es abrir puertas, lo que ocurre es que luego la responsabilidad del alumno está en si quiere atravesarlas o no. El docente enseña la existencia de estas puertas que se pueden cruzar, o bien te puedes sentar en un banco tomando apuntes y luego vomitando en un examen lo que has memorizado.  Nuestro reto en la Universidad es que se piense, que los alumnos a través de los distintos trabajos salgan del margen estrecho de lo que es la simple escucha. Intentamos facilitar al alumno unas herramientas y abrirles puertas al conocimiento y al saber, a la reflexión, y también a la emoción. Valoramos a otras culturas cuando conocemos sus características y su arte y su cocina…, y no vemos igual a alguien que nos resulta totalmente desconocido que a alguien con el que nos hemos familiarizado, es esto lo que intentamos a través de nuestra disciplina.

El docente además también realiza una labor investigadora que es muy importante.

Sí, en realidad, frecuentemente nos evalúan más por la investigación que por la docencia, si bien casi no nos queda tiempo para la investigación. Nuestro riesgo acaba siendo siempre que el ocio se convierta en investigación. Docencia e investigación, intentamos que sean dos caras de la misma moneda.

Volviendo al Libro, Joan Miró el camino del arte, además contiene un valor añadido que es la participación de Ignacio Llamas en la elaboración del libro. ¿No es así?

Sí, la verdad es que fue una delicia y un placer trabajar juntos en la elaboración de este libro. Mis colaboraciones con él han hecho que deje de ser la teórica que todo lo contempla desde el documento. Los documentos que se leen siempre requieren de la experiencia para ser interpretados. El vivir muy de cerca la creación de sus obras, ha hecho que mi comprensión del proceso creativo sea mayor. He podido vivir sus noches oscuras, sus dudas, sus éxitos… y todo ello me ha ayudado muchísimo a reflexionar en profundidad sobre las palabras y declaraciones de Miró.

Yo le ofrecí la lectura del libro, y nos parecía que era un escrito tanto para leerlo de un tirón, como para tenerlo en la mesilla. De hecho son capítulos que puedes leer independientes unos de otros. Podían servir, llegado el caso, de meditación. Por ello nos parecía que la forma también era importante. No podía ser una página de arriba abajo llena de letras. Necesitaba sus silencios y sus espacios en blanco. El aceptó mi propuesta de maquetar juntos el escrito, y creo que se ha logrado un libro, además de interesante, muy hermoso de tener en la mano y de disfrutar. Contenido y forma conviven en unidad. Algo que se pierde en la versión digital, ya que ahí solo va el contenido no el continente.

¿Cuál va a ser su próximo trabajo?

Trabajos muchos, pero me gusta trabajar en colaboración, en equipo, que cada uno aporte su especialidad. Esto supone una gran riqueza. Pero como ya te he comentado, la docencia deja poco tiempo. Mi otra faceta es el Arte Japonés, este año he publicado un libro sobre el samurái y los grabados de guerreros, que se titula Héroes de la gran pacificación, grabados de Utagawa Yoshiiku, una obra pionera en España en este terreno, donde hasta ahora solo se habían publicado libros generalistas de grabado japonés escritos por estudiosos extranjeros. Ha sido todo un logro en el panorama español gracias al apoyo de la editorial Satori. Cuesta encontrar editoriales que se arriesguen con estos temas.

Raúl Martínez-de la Casa, Tony Santana // Madrid

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2 pensamientos en “Joan Miró el camino del arte

  1. He leído el libro de Pilar Cabañas: Joan Miró el camino del arte, y me ha parecido una maravilla. No sólo su visión del artista es francamente interesante sino que ha logrado exponerla de una forma amena y fácil. Te engancha, te sorprende, te interesa… ¡Enhorabuena, Pilar! Efectivamente, no todo estaba dicho sobre este artista…

  2. Pingback: Otra mirada de Miró | Blog de Ediciones Encuentro

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