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Amar la vida…

La llegada de diciembre viene siempre acompañada por una multitud de mercadillos con diferentes fines o expectativas.

Yo acudo cada año al que organiza Amavida, que extiende sus mercancías en Nava de la Asunción, un pequeño pueblo segoviano. La responsable de este fantástico proyecto es Ana Villanueva, una joven madrileña que trabajaba como jefa de prensa en la discoteca Space de Ibiza, hasta que Calcuta se cruzó en su camino. Tan solo le hicieron falta tres viajes a la India como voluntaria para descubrir que eso era lo que quería hacer con su vida.

Ana Villanueva / Mercadillo Nava
Foto: HomoCultum

Calcuta es una ciudad con más de quince millones de habitantes, casi tantos como los cuervos que la sobrevuelan atraídos por el olor a carne podrida, a basura acumulada, a banquete. La mayor parte de la vida se hace en la calle, la falta de servicios higiénicos y agua en las viviendas, obliga al aseo, la colada, las necesidades fisiológicas, al aire libre.

La sociedad india se rige por un sistema de castas, y se pertenece a una u otra por nacimiento, sin posibilidad de prosperar dentro de las mismas. Existen cuatro castas: Los Brahamanes, sacerdotes e intelectuales que salieron de la cabeza de Brahma; Los Kshatrías o guerreros, que salieron de los brazos; Los Vaishias de los muslos de Brahma, son los comerciantes y dueños de tierra y Los Shudrás: trabajadores al servicio de la tercera casta que nacieron de los pies de la divinidad.

Y por debajo de la cuarta casta están los Dalit o intocables, los sin casta, puesto que no salieron del cuerpo de Brahma. El contacto con un intocable es un acto impuro, cuya consecuencia principal será una repercusión negativa en la reencarnación. Por lo tanto,  los intocables sobreviven solos y aislados en slum o suburbios para los más desfavorecidos.

El proyecto de Ana se desarrolla en uno de estos guettos, el Slum de Tullygunge. Ella tuvo claro que si quería hacer algo, tenía que quedarse. Como decía Max, el protagonista de la Ciudad de la Alegría: «Estoy contento de estar aquí, y soy libre para quedarme».

En 2009 pone en marcha la ONGD Amavida y con mucho esfuerzo consigue salvar The Joyeet Das Memorial School, una escuela con problemas económicos que estaba a punto de cerrar sus puertas y que ella rebautizaría como La Escuelita. Allí acuden actualmente 370 niños que reciben educación, comida, amor y risas. Este mismo año Amavida realizaría el primer chequeo médico, que incluía vacunas básicas. Las necesidades son constantes y poco a poco van consiguiendo nuevos logros como OM Shanti Home (Casa de la Paz), un hogar ocupado por 11 niños que vivían en condiciones extremas y que allí cubren sus necesidades culturales y vitales. O el Proyecto Ellas, donde se imparten talleres de empleo a mujeres que atraviesan críticas situaciones familiares. Además reciben clases de alfabetización e inglés (lengua oficial junto al hindi que favorece su integración social).

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La Escuelita Foto: Dany Vela para HomoCultum

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Proyecto «Ellas»
Foto: Dany Vela para HomoCultum

Luchar contra una cultura que pisotea los derechos más básicos del ser humano, en un país donde esa cultura lo es todo, es muy difícil. Ana lo hace con la mejor sonrisa, esa que brota de quien está donde quiere estar y confía en cambiar el mundo. Y lo hace desde una escuela…

¡Que mejor lugar para transmitir el conocimiento de que otra historia es posible!.

Nuria González // Segovia

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