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«La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que creía necesario por su pueblo y su país, puede descansar en paz. Creo que yo he cumplido ese deber, y por eso descansaré para la eternidad»
(Extracto de una entrevista para el documental Mandela, 1994).

Seis telegramas para Madiba es nuestro humilde homenaje a uno de los personajes más sobresalientes del siglo XX. Seis visiones breves pero cargadas de sentimiento desde la modesta mirada de seis periodistas que recuerdan su figura. Desde la Península Ibérica, el Atlántico y el Mediterráneo envíamos estos telegramas a la persona que luchó para que la cultura dividida de su pueblo permaneciera siempre unida, integrando razas, religiones, músicas, idiomas, bailes… Hasta siempre Nelson Rolihlahla Mandela (1918- 2013).

Mandela Homocultum

Música para olvidar las diferencias

Pocos políticos han sido tan queridos y menos son los que han contribuido a fomentar la cultura, convirtiéndose en musa para un gran número de artistas. Murales dedicados al primer presidente negro de Sudáfrica en las paredes de Johannesburgo y Ciudad del Cabo; estatuas con su efigie en distintos puntos del planeta; numerosos libros, películas y documentales que han contado al mundo la historia de su vida; y, por supuesto, no podemos olvidarnos de la música.

Las canciones de su pueblo le ayudaron a soportar el infierno que le tocó vivir durante veintisiete largos años, revitalizando su ánimo. Mientras, fuera, sus cumpleaños eran celebrados con conciertos multitudinarios que contaban con primeras figuras del mundo de la canción, de distintas razas, ideología o, incluso, estilo.

Eso fue lo que más me llamó la atención y me acercó a su figura. ¿Qué hacía que tanta gente tan dispar se uniera en favor de su libertad? Supongo que el sentimiento de saber que se está haciendo lo correcto para defender los ideales. Pero eso fue, también, lo que hizo Mandela y, entonces, ¿defender lo que es justo merece ser penado con la cárcel?

Nelson Rolihahla Mandela puede ahora descansar en paz porque ha hecho todo lo necesario –y más, mucho más– por su pueblo, por su país y por convertir el mundo en lugar, aunque solo sea un poquito, mejor. Hasta supo, entre otras cosas, aunar el mundo de la cultura y que todos se pusieran de acuerdo en elegir la mejor inspiración y olvidar sus diferencias personales en favor de una causa justa.

Mª Belén Cañizares // Toledo

Mandela y la cultura

Resulta complicado no caer en la mediocridad al hablar de una persona de este calado. ¿Y, cómo lograría enlazarlo con la cultura? Hay muchas técnicas, trucos o estrategias. ¿Cuál es el mecanismo que logra activar el espacio cerebral de los grandes artistas que provocan la creación de una gran obra? Richard Attemborough, Alfred Nobel, John Carlin, Wembley, el propio apartheid, sus libros y otros lo encumbraron a la categoría de musa, en algunos casos sin quererlo. Inspiró a muchos. Y como tal, fue reconocido durante una parte importante de su vida. Hoy, Sudáfrica pierde a un padre y la humanidad gana un icono: de la libertad, la justicia y para la transmisión de la cultura.

Nacho Bautista // Las Palmas de Gran Canaria

Un inmortal espíritu luchador con los periodistas

Madiva Homocultum

Nelson Mandela no ha muerto. Su figura permanece viva en el recuerdo de cada persona, en cada rincón de este planeta. Siempre mantendremos viva la memoria de su crucial lucha en favor de la igualdad, de la libertad y de los derechos humanos. Una lucha iniciada desde una clara posición de inferioridad enfrentándose a los grandes, a los poderosos… y, lo mejor de todo, ha ganado esta, su particular batalla. Es la prueba de lo que un ser humano puede lograr cuando se enfrenta a la vida e inicia el camino con la bandera de sus esperanzas, sus ideas e ilusiones y no con el lastre de sus miedos.

A los periodistas no se ha cansado de decirnos: «Examinar la conducta de las figuras públicas y exponerla a la luz». Creo que seré capaz de cumplirlo. Su constancia y perseverancia me ha enseñado a no desfallecer ante las adversidades. A levantarme cada mañana y seguir luchando.

Raúl Martínez de la Casa // Madrid

Madiba también tuvo un sueño

El pasado mes de agosto, se celebró el 50 aniversario del discurso pronunciado por el reverendo Martin Luther King, en las escalinatas del Monumento a Lincoln en Washington. Aquella célebre frase pronunciada por King de: «I have a dream», fue sin duda alguna, uno de los mayores alegatos contra el racismo y la xenofobia. Aquel discurso cambiaría la historia de EEUU.

Pero a Sudáfrica este discurso tardaría 27 años en llegar, justamente los que estuvo en prisión la cabeza visible del denominado Congreso Nacional Africano (CNA) Nelson Mandela. En el año 1990 fue puesto en libertad, después de que el, por entonces presidente del país Frederik De Klerk, cediera ante la evidencia y abriera, de esta manera, el camino para acabar con la segregación racial de su país.

Mandela no desaprovechó la segunda oportunidad que la vida le brindó y supo manejar a un país dominado por una minoría blanca que ejercía su influencia sobre la mayoría negra.

Al ver como el mundo se ha volcado, demostrando muestras de cariño sobre su persona, me he parado a reflexionar sobre su imagen y al ver su foto veo la imagen de una persona buena, de buen corazón. Los seres humanos tenemos la capacidad de prejuzgar a una persona solo con ver su cara, (no sé si a udes les pasa igual), antes de conocer a alguien podemos ver si esta persona te transmite tal o cual sentimiento, y les puedo asegurar que Madiba a mi me transmite, optimismo, tranquilidad y seguridad. Descansa en Paz, te echaremos de menos.

Tony Santana // Las Palmas de G.C.

Prisión Robben Island donde Mandela estuvo encarcelado

Prisión Robben Island donde Mandela estuvo encarcelado

Huérfanos de lucha

«Debemos usar el tiempo sabiamente y darnos cuenta de que siempre es el momento oportuno para hacer las cosas bien» (Nelson Mandela)

Mandela era un hombre cargado de virtudes, y sobre todas ellas yo destacaría una fidelidad absoluta a sus principios. Por ello exprimió cada golpe de minutero, incluso en aquellos 27 años donde el reloj pareció detenerse, y lo utilizó a favor de la igualdad, la honestidad, la decencia…

Lamento profundamente su dejar de estar, que nunca su dejar de ser, porque cuando desaparecen personas íntegras, que anteponen el bien común al suyo propio: Ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás, perdemos una poderosa arma para ganar la batalla por un mundo más justo.

Sit tibi terra levis Madiba. No puedo prometerte que los que quedamos, utilicemos nuestro tiempo del mismo modo.

Nuria González // Segovia

División + perdón= unión

Mandela es todo aquel que es capaz de perdonar a sus adversarios y tenderles la mano, a sabiendas que se está enfrentando a los suyos. La humanidad hemos perdido un guía, no sé si espiritual, pero sí un ejemplo claro de constancia a favor de los derechos humanos. Madiba alcanzó la presidencia de la entonces recién estrenada República de Sudáfrica, después de las primeras elecciones democráticas del 27 de abril de 1994. El próximo año se celebrará el aniversario de tan magna  efeméride bajo el lema 20 Years of Freedom. Ganó con algo más del sesenta por cierto de los votos  bajo el paraguas de un programa electoral, cuya esencia fue la asimilación de la profunda división causada por el apartheid. Después, como cualquier manifiesto, desgranaba las acciones de gobierno si el partido era votado mayoritariamente. Destaca en él, por una parte, la claridad de tan santa verdad: La libertad de los medios de comunicación será fundamental para el florecimiento de la democracia; pero además, resaltaba la obsesión por unir, frente al dividir anterior. Verbigracia, en materia de cultura, el programa con el que concurrió Mandela a las elecciones rezaba así: «Todos los idiomas sudafricanos tendrán el mismo rango. Ninguna cultura predominará sobre otra (…) La libertad de religión y de culto será un derecho básico». Consiguió la unión –al menos sobre el papel- a través del perdón, la asimilación y el diálogo. ¿Alguien se apunta a ser un Mandela?

Julià Pérez // Valencia

Mandela Homocultum¿Qué telegrama de despedida escribirías a Mandela?

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