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El terror: uno de los géneros más apasionantes

 

El próximo 22 de febrero, la Escuela de Escritores Alonso Quijano de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) ofrece el taller La estética del terror. De la escritura de género al exorcismo de los miedos personales.

Si bien su objetivo final es que los alumnos consigan atreverse a crear su propia producción, los asistentes podrán disfrutar de una tarde apasionante y sumergirse en el mundo del terror, de la mano de un experto. El taller estará impartido por el profesor de la UNED Francisco Javier Sánchez-Verdejo Pérez, Doctor en Filología Inglesa y especialista en literatura vampírica, gótica y de terror.

Él mismo nos adentra en este fascinante ambiente.

El taller

¿En qué consiste?

Está pensado tanto para gente que conoce el género de terror como para quien lo desconoce, pero quiere acercarse y descubrirlo. Está diseñado para que pueda adaptarse a cualquier persona.

Primero habrá una base teórica explicando las bases del terror y otra práctica, analizándolo en las principales artes –pintura, cine, literatura, escultura y música–.

La parte más novedosa que, normalmente, no se trata y que más me interesa es cómo funciona el terror a nivel mental, como emoción: por qué sentimos terror, cómo funciona y cuáles son las convenciones que le asociamos sin, muchas veces, saber por qué, sino que las damos por hechas. Por ejemplo, todos damos por hecho que el terror ocurre de noche, así que vamos a analizar por qué, lo vamos a desmitificar y vamos a demostrar que no siempre es así.

Va a ser una iniciación. Estas tres horas son el germen de futuros proyectos, porque el género de terror es algo que nos succiona la sangre y nos hipnotiza. Quiero que los alumnos salgan del curso teniendo la sensación de que se les ha pasado el tiempo volando y que necesitan algo más

Ya me han propuesto intentar hacer una continuación y, si los alumnos quieren más, estaría encantado de dar una segunda parte. Hay muchísimo material dentro del mundo del terror. En esta ocasión hemos decidido apostar por el terror a nivel mental, pero podemos analizarlo desde otros muchos puntos de vista que complementan el terror mental.

El tema de la música de terror: normalmente, la música se considera como el acompañamiento de una película, más que música de terror considerada aislada.

Sí y no. Hay grandes películas que necesitan este acompañamiento musical y en el taller vamos a hacer un test donde los alumnos van a comprobar cómo funciona la música acompañada de las imágenes, pero también les voy a demostrar que hay muchas producciones musicales que, por sí mismas, sin necesidad de las imágenes, también funcionan a nivel mental y nos producen ese terror. Pero es innegable que todos los directores de cine han usado la música como un elemento que acompañe.

¿Y el arte de terror?

Vamos a intentar ver cómo el terror también se ha mostrado en ciertas obras pictóricas. Les mostraré algunos cuadros donde, de manera más o menos explícita, desde la antigüedad se consideraba el terror como una de las emociones humanas más fuertes y ha habido obras pictóricas que, de una manera u otra, probablemente no tan explícito como hoy en día lo podemos ver, apelaban a ese terror para provocar en el espectador esa sensación de sentirse atrapado por la fuerza del creador.

Por ejemplo, una obra clásica como Saturno devorando a su hijo que, si la analizamos fríamente, es la imagen impactante de un padre devorando a su hijo, que impresiona bastante. También voy a intentar enseñarles a los alumnos que estas obras hay que verlas desde la perspectiva del momento en que se hicieron. Hoy en día vivimos en una sociedad que estamos saturados y tenemos muchísima información, pero hay que intentar ver estas obras cuando se crearon. Voy a hacer un paralelismo. Hoy en día ver, por ejemplo, El exorcista, nos puede impresionar o no, pero no es lo mismo verlo hoy que verlo desde la perspectiva de cuando se escribe, en la sociedad en que se escribe y con los medios que había. También con los medios que tiene el director.

Analizaremos también la validez: las grandes obras son eternas, siempre funcionan.

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El género de terror

¿Por qué es tan difícil encontrar un buen libro o una buena película de terror? No creo que sea difícil, porque hay mucho y el problema es que hay cosas que se desconocen. Sin embargo, es cierto que, cuando vas leyendo terror, cada vez te va resultando más difícil encontrar buenos libros, porque cada vez necesitas más. Lo que antes te producía terror no es suficiente y llega un momento en que necesitas emociones más fuertes.

Respecto al cine, una de las cosas que quiero reivindicar en el taller es la validez y la categoría del cine de terror. Hoy en día mucha gente lo confunde con el cine gore. Cuando vamos a ver una película de miedo, lo que vemos son vísceras, sangre, etc. –como, por ejemplo, en las series de Viernes 13 o de Shaw–, mientras que el verdadero cine de terror va más allá de lo visual y lo estético, porque el terror psicológico es el que verdaderamente funciona en nuestra cabeza. Aunque hoy en día hay una gran corriente que apuesta por el cine gore, nosotros vamos a intentar analizar películas como Psicosis, El exorcista, El resplandor, Los otros, etc. que son epítomes del cine de terror clásico que opera a nivel mental y que realmente es el que nos produce terror. Todos tenemos grabada en la retina la imagen de Psicosis de Anthony Perkins disfrazado de su madre, hasta el punto de que aún hay gente que, cuando se va a duchar, parece que le da cosa esa idea de la cortina. Es algo que se nos ha quedado porque funciona a nivel mental, mientras que la idea de un ser que nos persigue con una motosierra no es algo que nos impacte porque no es tan creíble, no es algo que nos pueda ocurrir. Pero la idea de que estés duchándote e intenten abordar tu intimidad, que te sientas solo frente a un asesino, sí es algo que funciona a nivel mental y, por eso, el terror es más creíble y es algo que se nos ha quedado grabado

¿El gore triunfa más porque es más comercial y atrae más a la gente o porque es más difícil elaborar un buen guion –o un buen libro– de terror?

Pienso que son las dos cosas. Un buen guion o libro de terror siempre cuesta más. Por supuesto, no quiero quitarle valor al cine gore, que es un género respetable y tiene muchísimos seguidores, pero apela a lo visual, a lo instintivo. No es tanto terror, como producir asco, que no nos guste o que nos sintamos atraídos hacia esas escenas. Mientras que el verdadero cine de terror es más complicado, porque opera a nivel mental y ha habido grandes maestros como las obras de Bela Lugosi interpretando a Drácula o todas las películas de Alfred Hitchcock que es, prácticamente, el maestro del cine de terror a nivel mental

Esto es lo que nos queda a todos. Por ejemplo, cuando somos pequeños –y sin ser tan pequeños– no todos nos atrevemos a andar por nuestra propia casa a oscuras, algo que sí hacemos de día pero, de noche, instintivamente, nos abalanzamos al interruptor de la luz. La pregunta que deberíamos hacernos es: ¿Pero no es tu casa? ¿De qué tienes miedo? O, realmente, ¿es que hay algo más? El terror, a nivel mental, es el arma más poderosa que tenemos los seres humanos y, en el taller, vamos a intentar ir desgranando cómo funciona, cómo se mete dentro de nuestro cerebro, cómo percibimos el terror.

Tener miedo es algo normal y, si me apuras, bueno porque es un instinto animal y, si no lo tuviéramos, tendríamos un problema. Hay veces que, en el cine, viendo una película de terror, hay gente que realmente se mete en la película y siente pavor y otros que reaccionan riéndose de los que se asustan o de las escenas, que no es sino una forma de combatir el terror. Hay gente que, cuando está en la cama, se tapa con la sábana pensando que, como tú no ves, el asesino no te va a ver y hay gente que piensa que si se ríe de lo que le atemoriza no les va a afectar. Los niños pequeños, cuando sienten miedo, andan. Son formas de combatir el terror.

Cuando haces referencia a autores, tanto literarios como cinematográficos, siempre hablas del pasado. ¿Qué hay en el presente?

Hay grandísimos escritores de literatura de terror. Voy a presentar algunos en el taller y a darles a los alumnos cuentos de autores actuales, tanto españoles como extranjeros, que hacen muy buenas obras de terror. También vamos a ver muy buenas películas actuales que demuestran cómo el terror psicológico sigue funcionando y rompiendo las convenciones clásicas.

Como decía anteriormente, se cree que el terror funciona solo de noche. Es cierto y vamos a explicar por qué. Pero también vamos a ver grandes películas de hoy en día donde el terror ocurre con luz. Analizaremos por qué y veremos algún fragmento para que los alumnos comprueben que todo lo que hemos visto funciona en ellos.

¿Puede ocurrir que no es que no haya una falta de oferta sino que la gente le ha dado la espalda al género? El miedo es algo intrínseco al ser humano, pero puede que a la gente ya no le apetezca recrearse constantemente en ello y lo aparte.

Ha habido un periodo en que la gente le ha dado de lado. Es verdad que, en el pasado, el terror fue un género denostado y se consideraba un subgénero pero, hoy en día –podemos pensar en la saga de los vampiros de Anne Rice o de Crepúsculo– ha surgido algo que, aunque es distinto y está dirigido a adolescentes y busca otra serie de cosas, está consiguiendo que renazca ese interés en el terror. No tanto como apasionado del género, sino como profesor de literatura de terror, considero que lo interesante es que la gente que desembarca en el género de terror a través de estas obras, luego acaba leyendo a los clásicos. He tenido alumnos que estaban fascinados con estos personajes pero cuando le hablabas, por ejemplo, de Carmilla, de Christabell o de las composiciones de Poe las desconocían y, una vez que se las dabas a leer, se enganchaban y decían «no conocía todo esto».

Sí que hubo un tiempo en que se le daba de lado pero, ahora, gracias al marketing y a la publicidad está renaciendo. Y seguramente todos estos ‘monstruos’ del género del terror al más puro estilo vampírico renacen una y otra vez a lo largo de la vida del ser humano, porque el terror ha acompañado a los seres humanos toda la vida. El terror a los muertos, por ejemplo, es algo que tienen todas las culturas bien porque es un tabú, bien porque no queremos morirnos o bien, simplemente, porque consideramos que la muerte es otra etapa de nuestra vida. Es algo que ha estado siempre ahí. En el taller vamos a analizar también esa función de la muerte, sobre todo en la cultura mediterránea, comparada con la anglosajona. Para nosotros es algo pavoroso y el mejor ejemplo es la ubicación de los cementerios: a los anglosajones no les importan que formen parte de una ciudad, mientras que en Italia, España o Francia siempre están en las afueras y alejados. Vamos a intentar analizar por qué y cómo vemos a la muerte.

Si tanto el terror, como la felicidad o el amor son algo intrínseco al ser humano, ¿por qué nos resulta más difícil escribir o hablar de terror que de cualquier otro tema?

Creo que los verdaderos sentimientos siempre cuestan. Encontrar una buena historia romántica también cuesta. La razón es que son nuestros sentimientos y, como les voy a demostrar a los alumnos, para –hablando desde el punto de vista del autor– conseguir enganchar a los lectores, lo primero que tienes que hacer es sentirlo. Es decir, una buena historia de amor funciona cuando el escritor está convencido de lo que está escribiendo y lo ha sentido en sus carnes.

Con el terror pasa lo mismo: para que funcione tienes que estar convencido de que lo que estás escribiendo casi te atemoriza a ti. Pensemos en grandes autores como Edgard Allan Poe, que escribía esas obras clásicas como La caída de la casa Usher, Morella o Lightyear cuando él había tenido esas sensaciones a nivel mental –sin entrar en el hecho de que pudiera ser consumidor de ciertas sustancias alucinógenas–, estaba convencido de esos sentimientos y lo que hacía era plasmar estas visiones.

Suele ser complicado porque son sentimientos muy profundos. Para que escribamos una historia de terror que enganche, debemos estar convencidos de que eso funciona en nosotros.

En la vida cotidiana de cada uno, cuando algo le da miedo lo normal es evitarlo. Es decir, no es normal ir por un callejón oscuro de noche salvo que no tengas más remedio, por ejemplo, lo normal es evitarlo y dar un rodeo. Sin embargo, el terror es algo que llama poderosamente la atención y la gente quiere ir al cine o leer una novela de terror para poder pasar miedo. ¿Esto se debe, quizá, a que sabemos que estamos a salvo porque, aunque nos podamos poner en su piel, no somos los protagonistas?

Exactamente. Una corriente crítica –y estas teorías las vamos a analizar también– nos permite experimentar esas sensaciones desde la tranquilidad de que sabemos que, lo que estamos viendo en la pantalla, no nos sucede a nosotros y que vamos a estar hora y media donde quien sufre es la protagonista. Aunque nos estamos identificando. Por eso una buena historia de terror es la que consigue que tú formes parte de la historia y realmente te sobresaltes o te asustes junto con el protagonista.

Analizaremos cómo los grandes productores de literatura y de cine consiguen que el espectador sea el personaje y te identifiques. Todos tenemos la imagen de un cine, viendo una película de terror, y varias personas, en un momento clave, saltando de su butaca. Eso quiere decir que el director ha conseguido su objetivo.

Una de las teorías es que te permite ver ese terror –que, en el fondo, todos necesitamos– sabiendo que no te va a pasar a ti. La diferencia es que, cuando vemos una película de risa pasamos un buen rato, salimos del cine y se acaba. Lo mismo con una historia romántica, aunque nos pueda conmover. Pero el buen terror, cuando funciona a nivel mental, es un sentimiento que se te queda dentro. De ahí que mucha gente, por ejemplo, no quiera ver películas de terror antes de acostarse, porque sabe que cuando llegue a la soledad de su habitación, esos fantasmas que han pululado por la pantalla se vienen a la cabeza y, al más puro estilo de Goya –el sueño de la razón produce monstruos– esos monstruos se enfrentan a nuestra razón y, muchas veces, acaban ganando ellos.

El experto

Francisco Javier Sánchez-Verdejo / Foto: E. E. Alonso Quijano
Foto: E. E. Alonso Quijano

¿De dónde te viene esta fascinación por el tema para, incluso, dedicarle tu tesis doctoral? Por un lado, es algo que me gustaba de siempre. Soy Doctor en Filología Inglesa y, a la hora de hacer la tesis, lo aproveché. En el siglo XIX, en Inglaterra –aunque no solo allí, puesto que el movimiento surge en Alemania, pasa por Francia y llega a Inglaterra, volviendo luego al continente– se produce una eclosión de literatura de terror. Todos recordamos clásicos como Frankenstein, Dr Jeckyll y Mr Hyde o Drácula. Esa eclosión no es porque sí e investigué por qué surgió, cómo se iba forjando y cómo se plasmaba en la literatura. Luego he extendido ese estudio a otras artes como la pintura o la música. Una de las partes importantes del taller La estética de terror es seguir un poco la filosofía de Edgard Allan Poe de que, para escribir un buen relato de terror, una de las premisas es que quien lo escribe esté convencido de que el terror funciona y, a ser posible, lo sienta en sus propias carnes y es lo que vamos a intentar: sumir a los alumnos en ese ambiente lúgubre, tétrico, gótico para que no solo analicen mentalmente lo que les voy explicando, sino que lo vayan sintiendo.

Tienes numerosas obras publicadas sobre el tema del terror. ¿En qué estás trabajando actualmente?

Estamos preparando una edición de cuentos de fantasmas del siglo XIX, que es cuando se produce un boom de literatura fantástica, de terror, de fantasmas, de monstruos, etc. en Inglaterra y las historias de fantasmas llegaron a ser tan importantes que incluso formaban parte de lo cotidiano. De hecho, cuando uno viaja a Inglaterra, siempre te dicen que en cada ciudad hay un castillo o un sitio que está encantado y los guías turísticos lo cuentan de manera anecdótica pero, algunas ciudades, rivalizan a ver quién tiene el fantasma que más amedrenta a los turistas.

Por otro lado, también estamos preparando otra edición sobre historias vampíricas, no solo desde el punto de vista literario sino su implicación y plasmación en otras artes como puede ser la pintura, la escultura y, por supuesto, el cine.

En breve podremos tener estas dos obras en nuestras manos y, permíteme la metáfora, ‘hincarles el diente’.

Hasta entonces, disfrutaremos con La estética del terror, este sábado 22 de febrero, de 16.00 a 19.00 horas.

Mª Belén Cañizares // Toledo

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