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Entrevista

Serzo: «Es vergonzoso el descuido que tienen ante la cultura en general, la mayor parte de políticos de nuestro país»

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El artista manchego, José Luis Serzo (Albacete, 1977) recibe halagos desde la crítica y el público. Hemos pretendido ahondar más en ese estilo artístico que lo está haciendo merecedor de tales alabanzas a propósito de la magna exposición que presenta en el Centro cultural Las Cigarreras de Alicante hasta el próximo 20 de abril. Juega, como nadie, entre lo consciente y lo inconsciente. Culto, apasionado del arte, domina prácticamente todas las técnicas con las que construye un escenario narrativo, cuanto menos, original, inquietante y emocionante. Blinky y El Juego de Ajos es una gran oportunidad para conocer a Serzo.

Tu obra expuesta en Alicante es compleja, enigmática y extraña, a la vez que atrayente, y en la que has utilizado varios lenguajes artísticos: pintura, escultura, fotografía, instalación… ¿Es este uno de tus sellos de identidad, el empleo de distintas disciplinas? ¿Por qué?

Desde mis orígenes llevo trabajando de este modo, siempre me gustó trabajar con distintos medios: dibujo, pintura, escultura, instalación, fotografía…

Desde hace muchos años construyo historias que se narran a través de muchas disciplinas, y aunque estas historias no tienen siempre una estructura lineal, me interesa que a través de la plástica las historias se resuelvan en la mente del espectador. Siempre escribo parte de esas historias, en ocasiones simplemente a modo de introducción, para que el espectador pueda encontrar la entrada a ese otro mundo, y una vez dentro, juegue en la configuración de ese relato plástico lleno de metáforas y símbolos.

Desde el principio de tu carrera, ¿optaste por el artista completo, en cuanto a uso de técnicas, o comenzaste por alguna disciplina en concreto?

Supongo que lo más inmediato para cualquier niño es el dibujo. Pero también cualquier niño suele crear historias con cualquier juguete o cosa que le sirva para imaginárselas. Supongo que de algún modo he llevado a un extremo esta parte primordial de creación imaginativa que todos tenemos en nuestros orígenes.

Imagino historias, y les doy forma a través de todo lo que me ayude a llevarlas a cabo.

José Luis Serzo / Foto: Indira HJCK

José Luis Serzo / Foto: Indira HJCK

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¿Qué domina más en tus creaciones: la pintura, la escultura, el dibujo, o bien, partes de un diseño de instalación a la que vas adicionando el resto de creaciones?

Supongo que en cuanto a cantidad, es la pintura y el dibujo los que predominan,  sobre todo por su viabilidad, pues en ambas disciplinas con los mínimos materiales puedes configurar o sugerir todo un mundo al otro lado del plano.

También muchos críticos suelen catalogarme de pintor antes que nada, pero para mí es una parte más de mi trabajo.

Al hilo de esta cuestión, ¿tus obras pueden ser significantes también por sí solas, sin necesidad de estar insertas en una narración?

Todas mis obras, aunque pertenezcan a una historia en concreto que las contextualiza, están hechas para que funcionen autónomamente. Todas ellas están hechas con la mayor exigencia. Desde el dibujo más simple a la instalación más compleja.

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«Patrick Harpur nos habla y defiende la doble visión: aquella capacidad que tiene el ser humano para poder ver lo literal y lo no-literal de las cosas»

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José Luis Serzo crea relatos plásticos, narraciones, las cuales, incluso, pueden ser contadas, ¿es este uno de tus propósitos como artista plástico?

Más que un propósito creo que es un rasgo fundamental de mi “modus operandi”, incluso a mi pesar.

Mi propósito es algo ambicioso, por qué no decirlo: es dejar esta sociedad un poco mejor de lo que estaba, o al menos al espectador que se introduzca en mi obra; espero poder conectar con su sensibilidad, estimulándole con historias esperanzadoras e imágenes sorprendentes que, de algún modo, alimenten su fe en el arte y la belleza misma.

Alguien ha comentado que sus exposiciones sirven para conectar desde el arte, nuestra parte racional con el subconsciente…

Creo que todo lo visible está conectado con lo invisible (una idea un poco Platónica, es cierto). Pero más allá de creer que hay una dimensión superior, creo que ese mundo invisible también se da gracias a que nuestra percepción no está libre de nuestro subconsciente. No es sencillo tener una mirada pura, por así decirlo. No olvidemos que la mente consciente o racional es la punta de un iceberg de lo subconsciente y de otras muchas cosas que configuran nuestro ser.

Algunos pensadores como Patrick Harpur nos habla y defiende la doble visión: aquella capacidad que tiene el ser humano para poder ver lo literal y lo no-literal de las cosas; esto es, para poder ver lo racional y su parte metafórica-espiritual, de la realidad. En sus propios término: «Hay que conservar el sentido de la metáfora, de la traslación – de dos mundos interpenetrados-. Pero este también es el movimiento fundamental de la imaginación. A través del mundo literal vemos el Otro Mundo cambiante que hay detrás. Y así la naturaleza misma es vista como el Otro Mundo».

Peter Blake escribió: «Para el hombre de imaginación la naturaleza es la imaginación misma».

También Jung estudió mucho este campo, habló de un subconsciente colectivo que nos une más allá de nuestras propias vivencias, de nuestro tiempo y espacio. Este concepto se conectaba con la milenaria idea del alma del mundo, que también los griegos replantearon.

Me gusta trabajar con esas ideas que surgen en los límites de nuestra percepción. Me interesa todo aquello que funcione como aglutinante de, incluso, todos los seres vivos del planeta Tierra. Me gusta jugar en el límite de lo racional con lo imaginativo y metafórico; me atrae trabajar en la existencia de aquellos símbolos universales que a veces están ocultos en nuestro subconsciente, pero que conforman parte de nuestro carácter individual o colectivo.

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Serzo en su taller diciembre 2013 / Foto: J.L. Serzo

Serzo en su taller, diciembre 2013 / Foto: J.L. Serzo

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En Las Cigarreras se exponen unas cien creaciones tuyas de dos de tus series: «La historia más bella jamás contada. El Renacimiento de Blinky Rotred» y «Los señores del bosque». Dentro de tu obra global, ¿qué lugar ocupan estas series?

Estas son las dos últimas historias (series) de mi alter ego Blinky Rotred. En estas, Blinky vive y renace de un naufragio (con La historia más bella jamás contada. El Renacimiento de Blinky Rotred) y tras sobrevivir del monstruo que lo tragó, en la superficie se encontrará con un bosque que atravesará y le servirá como un camino iniciático de alta intensidad donde encontrará cantidad de personajes y símbolos de lo más recóndito y misterioso.

Todo lo que le ocurre a mi alter ego refleja de algún modo mi estado, pero también un estado social o global.

Vivimos en una crisis, y ya sabemos que toda crisis es una etapa dura, pero propicia para cambios profundos y crecimiento -a través de y- para la consciencia.

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«Para mí, el artista es una suerte de chamán. Un catalizador de ideas colectivas, un mago, un alquimista, un prestidigitador, un mentiroso, un bufón, un canal, un médium, un terapeuta, un profeta, un narrador, un loco orador, un provocador…»

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¿Por qué has decidido aparecer en tu obra a través de tu alter ego, Blinky Rotred? ¿Quién es?

Era el mejor modo de encontrar un vehículo narrativo auténtico, un arquetipo versátil que pudiera desempeñar la figura de un entrañable “loco” que persigue con valentía sus sueños. Aunque es una proyección mía, refleja una parte común de todo aquel que tenga un sueño vital y haga lo posible por conseguirlo.

Construyes mundos paralelos, de corte existencial y fantástico, llenos de simbología, como la aparición recurrente de lámparas o dianas…, ¿por qué? ¿Es tu obra plenamente daimónica? ¿Utilizas lo daimónico para intentar comprender la existencia humana mediante la expresión artística?

Si entendemos que la figura del daimon puede funcionar como posible nexo para unir lo racional-material con lo imaginario-espiritual, efectivamente podría entender el arte como un modo de expresión daimónico. Para mí el artista es una suerte de chamán. Un catalizador de ideas colectivas, un mago, un alquimista, un prestidigitador, un mentiroso, un bufón, un canal, un médium, un terapeuta, un profeta, un narrador, un loco orador, un provocador, y un largo etc.

Exposición de J.L. Serzo en Las Cigarreras (Alicante) / Foto: Homocultum

Exposición de J.L. Serzo en Las Cigarreras (Alicante) / Foto: Homocultum

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José Luis, mucha gente se pregunta cuál es tu estilo artístico, ¿lo hay o los hay? ¿Cuáles son tus fuentes e influencias?

Puedo generalizar mucho para intentar contestarte brevemente y decirte que mi estilo puede tener unos claros rasgos híper-figurativos muy narrativos, por llamarlos de algún  modo. Pero mis influencias son muchas y creo que el estilo varía, (sutilmente al menos) dependiendo de cada serie y disciplina, aunque tenga algunos rasgos que las unan en un mismo universo.

Y es que todos somos eclécticos, sumamos influencias y experiencias muy diversas en la vida. Mis fuentes de inspiración se encuentran en toda la historia del arte occidental, pero también de la literatura, la filosofía, el cine, el teatro, etc. Podría hablarte de las cosas que me interesan de todas estas disciplinas, pero no quiero aburrir al personal.

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«Una de mis intenciones como creador es construir historias positivas que planten una semilla de esperanza en el espectador; que puedan dejarle mejor de lo que estaba»

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Por ejemplo, en las interesantísimas visitas guiadas que se realizan mensualmente, al visitante se le ofrece un recorrido que es seguido por atención porque se le relata un cuento que se va apoyando en las distintas obras que conforman la muestra. Y lo más llamativo es que se transforma, incluso, en un relato donde participan los más pequeños… ¿Cómo surgió esta idea de mostrar tu creación? (magnífica, por otra parte).

Creo que el contar historias me viene de fábrica, es algo muy natural cuando construyo escenas narrativas. Te diré incluso que me crié entre bambalinas, ya que mi madre era la directora de la compañía de teatro de mi pueblo. De ahí que mi obra también tenga esas referencias continuas a lo teatral, desde distintos puntos de vista y reflexión. De ahí mi utilización en ocasiones de la pintura como engaño, como trampantojo, como telón, como velo, como plano de representación. Pero también en la propia expansión de medios se puede ver este carácter teatral, escenográfico y expansivo.

Cuando estudiaba en la facultad de Bellas Artes, en este país todavía estaba mal visto hacer un arte figurativo y narrativo.  Quizá todo lo que hago es en parte producto de una reacción a lo que a mí me ha faltado en el arte contemporáneo que me rodeaba.  Siempre he reivindicado las historias que se podían contar desde el arte, así como también para expandir un mensaje positivo. La responsabilidad del artista es un punto que me preocupa mucho y también es algo por lo que lucho.

Pero volviendo al asunto narrativo, bien es cierto que podría haber saltado u optado por el cine, por ejemplo, como muchos me sugieren de vez en cuando.  Pero soy un artista plástico ante todo, y me interesa que la historia se cuente de un modo silencioso; me gusta pensar que esta se termina de configurar, como dije al principio,  en la mente del espectador. Que pueda provocar en este, incluso, una serie de preguntas o puertas abiertas con un misterio por resolver.

En alguna de las presentaciones y críticas de esta gran muestra, se te denomina ‘terapeuta visual’, ¿qué tipo de terapia es la que implementas en tus creaciones?

Bueno, no sé quién lo habrá dicho… pero supongo será porque una de mis intenciones como creador es construir historias positivas que planten una semilla de esperanza en el espectador, que puedan dejarle mejor de lo que estaba. Mis historias son como caminos iniciáticos donde siempre existe una catarsis en última instancia. Mis personajes buscan la realización profunda del ser, desde muchos puntos de vista, con más o menos ironía y humor en ocasiones.

Pero creo que todos venimos a ser felices, a realizarnos con nuestro trabajo y en nuestra vida. Yo busco historias que sirvan de ejemplo de esa realización, aunque también refleje las partes oscuras de nuestro tránsito.

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Alfred the Cook (2012), de Serzo / Foto: Homocultum

Alfred the Cook (2012), de Serzo / Foto: Homocultum

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Te consideran uno de los artistas más completos, en lo que a producción se refiere, dentro del panorama actual, por tanto, tu aportación es original, interesante y bien resuelta… Casi todo son halagos, ¿cómo los llevas?

Bueno, eso es siempre gratificante, es el verdadero motor de todo esto. Por eso hago mi trabajo, para comunicar, para emocionar, para transmitir, para llegar al otro. Te diré que siento una tremenda responsabilidad para con la sociedad (el espectador) y la vida en ese sentido, creo que cada uno tenemos que explotar al máximo nuestros dones y virtudes para así cumplir nuestra “misión” personal o vital.

Y es que creo que solo sacamos nuestro mayor potencial cuando estamos desarrollando aquello que más nos gusta. Es un derecho y una responsabilidad hacer esa revolución personal y universal. Solamente así podremos salvar al mundo de un paradigma que está enfermo y se muestra obsoleto en muchos de sus principios o modos de llevarlos a cabo. Creo que estamos a final de una etapa, y empezando otra que requiere mucha consciencia para cambiar ya las cosas que no han funcionado.

Gran Narrador (2011), de Serzo

Gran Narrador (2011), de Serzo

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Por cierto, ¿cómo ves la situación actual del arte en España?

La situación con respecto al apoyo estatal está peor que nunca. Es vergonzoso el descuido que tienen ante la cultura en general la mayor parte de políticos de nuestro país. Parece que todavía no se dan cuenta de la importancia vital que tiene la cultura en la estructura de una sociedad. Por otro lado están los artistas y creadores, que sobrevivimos más allá del apoyo.  Los creadores (del tipo que sea) construyen un verdadero tejido vital que demuestra que otra realidad es posible. Los políticos suelen ir a remolque de los que despuntan, pero es difícil ver que apoyan a nadie para que esto suceda, parece que tenemos que salir a otros países para que se nos valore, y cuando alguno pega el petardazo, todos quieren hacerse la foto con él y ponerse una medalla.

Pero todo empieza desde abajo, desde la educación de los valores, desde la culturización de un pueblo para que tenga espíritu crítico, cultura y creatividad y sepa valorar de mayor, la importancia de la cultura y el arte.

¿Por qué y cuándo te decidiste a convertirte en artista plástico?

Porque es lo que más me gusta hacer en el mundo, y siempre el luchado duro para que esto fuera una realidad en mi vida, y no un deseo sin realizar. Estoy en mi sitio gracias a los que han creído en mi trabajo y a mi esfuerzo y perseverancia para continuar en ello.

¿Con qué Serzo o Blinky nos encontraremos en un futuro?

Me apetece abordar una idea que tengo desde hace unos años, y es situar el punto de arranque en las tierras manchegas. Potenciar de nuevo el viaje desde lo local a lo universal. Intentaré provocar de nuevo una catarsis desde mis raíces u orígenes. Será una historia fantástica surgida en un entorno rural con mucho carácter… ¡Quién sabe!

Crónica de Blinky y el Juego de Ajos

Más imágenes de Serzo en Pinterest Homocultum.

Julià Pérez // Valencia

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